Investigan maltratos a médicos residentes en cuatro hospitales

Sin comer ni dormir

“Llegué a estar 48 horas sin dormir, y si te quedás dormido te golpean o tiran agua”, relató uno de los residentes que hizo sus prácticas en el hospital Central.
Él, como todos los consultados, prefirió no dar su nombre ya que lo primero que prevalece en ellos es el temor a las represalias y que esto pueda afectar sus carreras. Sin embargo, en otros ámbitos tampoco hubo predisposición a dar detalles, alimentando el tradicional “de eso no se habla”.
“No te dejan comer: supuestamente deberíamos recibir la comida del hospital pero en el horario en que la sirven te mandan a hacer revista de sala (verificar el estado de todos los pacientes) y te la perdés. Y después no te dejan salir a comprar”, agregó el residente mencionado. “En ocasiones me he encerrado en el baño para dormir unos minutos o comer”, confesó.

En esas condiciones deben continuar con sus tareas, que generalmente son mayores a las del resto y que incluso involucran alguna que va más allá del plano médico, como por ejemplo salir a hacer compras para sus superiores: “No estás aprendiendo nada, te dedicás a lo asistencial hasta que a las 2 de la mañana te mandan a comprar una gaseosa. Sos la Susanita del hospital”.
Quienes hacen su residencia en cirugía deben operar en esas condiciones y según relataron, algunos se quedan dormidos durante el proceso, ante lo cual reciben golpes.
El área de cirugía del Central es -según los relatos- la más crítica. Tanto que los residentes de primer año renunciaron y uno de ellos terminó con licencia psiquiátrica por depresión.
“Me he preguntado si esto es para mí -contó este último-. Quiero seguir y luchar por lo que me gusta pero también tengo que pensar en mi salud”. También dijo que luego de lo que le pasó notó cambios de actitud y mucho acompañamiento por parte del hospital. “Yo quisiera que esto no le pasara más a nadie”, manifestó el joven médico.

Ha sucedido que si los residentes son de primer año no se los deja comer con el resto de los médicos. Y si no cumplen con algunas solicitudes no se los deja salir cuando tienen franco o no se les permite operar. Además, algunos de los consultados aseguran que en ciertos ámbitos existe discriminación hacia las mujeres.
Una joven residente del Lagomaggiore contó que recibió maltrato psicológico, estuvo una semana y renunció. Ahora está a la espera de que su caso lo resuelva el ministerio de Salud.
Hay que tener en cuenta que no se puede renunciar a una residencia, ya que los profesionales pierden la posibilidad de continuar su formación en este ámbito. Uno de los consultados contó que la opción es ser médico generalista o trasladarse a otra provincia para reiniciarla.

En el hospital Notti se dice que las condiciones de las residencias son mejores, aunque no está exento de los abusos en los horarios. “Es difícil de sobrellevar el trabajo durante 36 horas de corrido. Estar tantas horas sin dormir hasta te cambia el carácter; tenés tres guardias por fin de semana”, comentó una médica residente de primer año, quien rescató que en el hospital infantil se cumple con la parte teórica y que no la han maltratado.
Pero por otra parte, dijo que “hace dos meses que estamos ahí y recién en noviembre cobraremos todos los meses juntos”, mientras que “tenemos que poner 150 pesos por mes para comprar papel higiénico, hojas, lapiceras, café, lo que nos haga falta para trabajar”.

Un servicio militar

Las principales víctimas de esta situación son los residentes de primer año, quienes son maltratados por los de años superiores e incluso por los jefes de residentes. Ellos aseguran que les delegan sus tareas y los sobrecargan.
Este año se incorporaron a primer año 265 profesionales, que se sumaron a los cerca de 600 que ya estaban activos de años anteriores.
Las condiciones laborales de los residentes fueron motivo de la tesis de maestría de Adriana Delicio, de la Universidad de 3 de Febrero.
Allí, esta médica señala “las graves irregularidades que se cometen con los trabajadores bajo excusas de diversa índole e incurriendo en evidente fraude laboral, ocasionándoles daños psicofísicos y pérdidas generales, que inciden no solo en la salud de ellos sino en la comunidad en general, provocando pérdidas de vidas y daños económicos a la sociedad toda”.

Delicio expresa que “esta carrera, que se inicia con gran entusiasmo, a poco de andar comienza a transformarse en una pesadilla por diversas razones” vinculadas a las condiciones de trabajo.
El trato a los médicos principiantes es similar al que se daba en el servicio militar, reconoció Daniel Coria, presidente del Círculo Médico de Mendoza, para quien “está avalado implícitamente”.
Explicó que “es algo que está generalizado en la educación y que afecta mayormente al residente en primer año”, aunque en algunos hospitales está más instalado. “Primero se lo educa y tiene que hacer el 80% de las tareas. Y luego (a medida que pasa de año) se aliviana y tiene más beneficios”.

Intentando dar una explicación, Coria dijo que se supone que “es el rigor que debe tener para saber cuánto resiste y que sepa que es una vida muy sacrificada y con muchas guardias”.
Por su parte, Isabel del Póppolo, titular de Ampros (gremio que nuclea a los médicos), aceptó que es un problema de larga data del cual los gobiernos no se han ocupado: “Se da a todo nivel, tanto en lo privado como en lo estatal. Hay maltrato psicológico en cuanto a las condiciones, a los espacios y horarios de trabajo”. Pero señaló que hay que ser muy “cauteloso” en este tema.

El ministro de Salud, Rubén Giacchi, también aceptó que “hay un trato desacertado” a los residentes, generalmente en el plano verbal y en la falta de cumplimiento de los horarios.
Reconoció que se presentan particularmente en especialidades quirúrgicas, pero al mismo tiempo dijo que si bien la ley es clara en cuanto a la carga horaria, no se viola la norma si por alguna circunstancia debe quedarse un par de horas más.
Esto tiene que ver con las exigencias que luego tendrá el ejercicio de la profesión, cuando el tiempo para el descanso no siempre es el ideal. De todas formas, dijo que por ley no deberían hacerse más de 8 guardias por mes y que hay casos que llegan a 14.
Coria destacó que el Círculo Médico, las universidades y los gremios no tienen intervención directa en el asunto y que está más relacionado a la formación humana de los jefes y superiores. Por otra parte, subrayó que la entidad que preside no avala este proceder y que los residentes de los diferentes años deberían tener los mismos derechos.

Qué dice la ley

Las residencias médicas están reguladas en Mendoza por la ley 7.857 de 2008. Según destacó el ministro Rubén Giacchi, es una de las dos provincias que tienen su propia norma.
Allí se describe que las residencias de Primer Nivel son aquellas que para ingresar requieren del título y duran 3, 4 o 5 años. Establece también que “se realizarán bajo régimen de dedicación exclusiva, salvo durante el último año”. Además, “no se permitirá la repetición de año en las residencias ni el traslado de una residencia a otra dentro de la provincia”.
El ministerio de Salud es el encargado de publicar las plazas vacantes. Luego de presentar documentación que acredite inscripción y nivel de formación, el aspirante es evaluado por un jurado específico de la especialidad.
De los compromisos que debe asumir el residente se destaca que la cantidad de guardias mensuales “no será mayor de 8 para los residentes de primer año; no mayor de 6 para los de segundo año y no mayor de 4 para los siguientes años”.
La norma estipula posibles faltas y sanciones: apercibimiento, suspensión de hasta 30 días corridos y separación definitiva de la residencia. Se establecen entre sus derechos las vacaciones y la comida durante las guardias.

 Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/investigan-maltratos-a-medicos-residentes-en-cuatro-hospitales

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